Imperial Cleaning

VDO. DE POSTGRADO Y FORMACIÓN PERMANENTE. Sede Olavide en Carmona

Esto es lo que algunos de ellos dicen….

ABC COLOR EN FACEBOOK

Historia y Política con un poco de Humor

No se presentaron voluntarios. Es un acto de estima y de confianza. Puede ser un momento de luz y de gracia. Cristo me llamaba para servirle como sacerdote. Te contesto entonces con otras palabras de Juan Pablo II, esta vez en Argentina en , hablando del celibato: Pero igual que dos personas pueden conocerse y hacerse muy amigos en una tarde, nosotros podemos alcanzar amistad con Dios en cuanto le abrimos nuestra alma.

En cuanto abre un resquicio de su alma, Dios se vuelca. Un hombre pasea por la orilla de la playa, contemplando el mar. No tarda en descubrir a otra persona, en este lugar ahora desierto: Solo lo mira, sorprendido. El intelectual opina sobre cualquier tema: Sin embargo, la claridad de ideas del anciano le desarma. Al final, el anciano le desvela que es cristiano. Dios sale al encuentro de cada persona de una manera distinta. Solo muy raramente Dios manifiesta sus llamadas personales con signos externos.

No podemos esperar de los cielos un acta notarial, un llamamiento en toda regla por parte de la divinidad. La pregunta decisiva es: Dios tiene un plan para todos, para cada uno.

Todos los cristianos estamos llamados a la santidad, es decir, al encuentro con Dios, a seguir a Jesucristo. Para ti, lo mejor es lo que Dios quiera de ti. Por tanto, a nosotros nos toca escuchar, percibir su llamada, ser valientes y fieles para seguirlo, de modo que, al final, nos considere siervos fieles que han aprovechado bien los dones que se nos han concedido.

Esa certeza llega cuando ha transcurrido un tiempo, y comprobamos que ese camino llena nuestra alma, y se alcanzan entonces grados muy altos de seguridad. Sucede algo parecido en el camino hacia el matrimonio: Seguir a Dios vale siempre la pena. Cuando vamos al encuentro de ese proyecto que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros, no hacemos un favor a Dios. Puede ser miedo, o bien inseguridad, o incertidumbre.

La mejor libertad es la que se emplea para seguir la voluntad de Dios. Dejarse guiar por Dios no es perder libertad, sino emplearla del mejor modo posible. Y no siempre con un proceso predominantemente racional. Pasarlo bien de verdad depende de estar cerca de Dios. No elegimos nosotros, sino que elige Dios. Y ese designio suyo determina el camino que cada uno debe recorrer para alcanzar el Cielo y para ser feliz en la tierra.

Solo el que sabe enamorarse de verdad es capaz de una entrega plena. Le fue dirigida una voz que le dijo: Tampoco escucharemos una voz celestial, como San Pablo. Dios puede servirse de todo eso, pero eso no es la llamada de Dios. Sucede en los matrimonios, en la amistad, en el trabajo, en casi todo. Los matrimonios felices no son los que no pasan crisis ni tienen momentos malos, porque momentos malos tiene todo el mundo, sino que los matrimonios felices son los que saben superar esas crisis.

En cualquier caso, hay que tener presente lo que dice la Sagrada Escritura: El amor se siente, pero el amor no es solo sentimiento.

La voluntad tiene un papel importante. Aunque deseabas tenerlo, no hubo lugar para el sentimiento: Nuestras decisiones desencadenan unos hechos que conducen a otros nuevos. Dios tiene unos planes para cada uno de nosotros, pero, al crearnos, ha querido correr el riesgo y la aventura de nuestra libertad.

Ha querido que la historia de cada uno de nosotros sea una historia verdadera, que depende mucho en cada momento de nuestras decisiones personales. Los santos no fueron santos inexorablemente. La santidad es una respuesta libre a la gracia, que nunca ahoga la libertad. Los santos supieron encontrar en los acontecimientos cotidianos de la vida el querer de Dios.

Lo encontraron porque fueron humildes, como San Pedro. Porque nunca pensaron que era demasiado tarde, como San Juan de Dios. El nivel del agua fue subiendo sin parar. Tiene la mirada perdida, como desvanecida en el silencio.

De vez en cuando, le visitan los viejos conocidos y evocan juntos a amigos y parientes, casi todos ya muertos. Y mientras, en la casa, todo sigue igual: Vive de nostalgias y de recuerdos, asombrosamente cercanos a pesar del tiempo. Era rico y un tanto arrogante. Y deseoso de servir a Dios. Y se fue triste. En la aldea se comentaban cosas contradictorias. Otros hablaban de sus milagros. Otros estaban convencidos de que era un profeta. Hice bien en no seguirle. Hubo sus tensiones, porque la doctrina de Cristo no deja a nadie indiferente.

Se limitaba a contemplar desde lejos lo que pasaba. Pudo haber sido uno de ellos. Ahora su cuerpo se iba combando lentamente y se ajaba el rostro de su mujer. Y en su vejez se lamentaba de su pobreza, viendo sus campos y sus ganados en mano ajena, viendo el desprecio de aquellos que antes le adulaban porque era rico, pero que ahora le ignoraban porque ya no lo era. Pero aquel hombre dijo que no. El mundo se pierde por falta de dulzura y amabilidad. No olvidemos que nos necesitamos los unos a los otros.

Lo suyo fue una escapada en toda regla. Los marineros se asustaron. El mejor sistema es disponerse a escuchar la voz de Dios y a seguir su voluntad. Dios cuenta con todo eso.

Pero esa misma llamada nos ilumina interiormente y nos ayuda a superar el miedo natural que producen las intervenciones sobrenaturales. Y el miedo siempre aparece ante todas las decisiones importantes, que siempre suponen riesgos. Tienes que aceptar el riesgo del amor, pero recuerda que es un riesgo en manos de Dios. No busca un simple paso adelante, un gesto, o un poco de tu tiempo. Te pide cambiar de planes, cambiar de vida. En la juventud hay mucha generosidad, pero ante el riesgo de comprometerse para toda la vida, ya sea en el matrimonio o en el celibato, se experimenta miedo.

No puede olvidarse, por ejemplo, que el matrimonio no es simplemente un acto de sinceridad, de quien afirma con cierta solemnidad que cree que ama sinceramente al otro. Indudablemente, pues para adquirir compromisos importantes hay que haber sido educado -y haberse educado a uno mismo- en una actitud de compromiso habitual por la mejora del mundo que nos rodea.

La monedita del alma se pierde si no se da. Pero notaba que algo en su vida estaba fallando. Caminaba, como siempre, rodeado de un grupo de amigos. Tengo que seguir bregando contra todo y contra todos para mantenerme en mi puesto. Dejad ya las contiendas y peleas. Esa era la respuesta. Estabas a mi lado, pero yo estaba muy lejos de Ti.

Me llamabas, me gritabas, y al fin, venciste mi sordera. Hemos de fomentar la esperanza de ese encuentro con Dios. La espera puede aguardarse durmiendo, la esperanza, caminando. Hay que pensar las cosas con calma, pero sin eternizarse en la respuesta.

Ellos, al instante, dejaron la barca y a su padre, y le siguieron. No puede ser el fruto irreflexivo del impulso de un momento. Su historia es una interesante referencia para todos aquellos que, sedientos de felicidad, la buscan recorriendo caminos equivocados y se pierden en callejones sin salida.

No era esto algo nuevo en la vida de Joseph Ratzinger. Es una iniciativa de Dios, no nuestra. Es algo divino, no humano. Donde te quiera Dios. En otras palabras, buscar un nuevo estilo de vida, una vida nueva. Al menos es posible. Si el miedo a equivocarse es excesivo, paraliza y resulta contraproducente. Es bastante normal que las decisiones importantes de la vida necesiten de un cierto tanteo. Lo que no podemos es quedarnos sentados esperando a que llegue una certeza absoluta y total.

Lo decisivo ocurre dentro del alma. No siempre hay un cambio externo. Dios tiene muchos caminos y la Iglesia tiene necesidad de todos. Cada uno debe buscar el suyo. Quien deja entrar a Cristo en la propia vida no pierde nada, absolutamente nada, de lo que hace la vida libre, bella y grande. Solo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Solo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera.

Cuando se ha hecho eso, muchas veces hay que buscar el camino. Se dirige a nosotros, diciendo: Durante meses, rezaba fervientemente a Dios pidiendo ser rescatado. Ni es camino de quienes se imaginan hacer un favor a Dios. Ni de los conformistas o los desilusionados.

Por amor hay hombres que cruzan continentes y mares, y por ese mismo amor hay otros hombres que se encierran en la celda de un monasterio.

Eso no es pensar bien las cosas, sino complicarlas. Desde luego, si una persona es demasiado sensible a las influencias externas, y le hacen perder su independencia interior, es mejor que espere un poco, o mejor, que madure un poco.

Pero lo normal es ser capaz de distinguir. No hay que olvidar que, en realidad, todo nos influye: Todo nos influye, pero no todo nos determina. Nuestra vida, como seres en sociedad que somos, es vida llena de influencias, y construimos nuestra personalidad en la medida que decidimos dar mayor o menor entrada a unas influencias o a otras.

Por eso, son precisamente los menos influenciables, y los que poseen suficiente capacidad para seguir las propias resoluciones a pesar del ambiente adverso, los que se atreven a pensar en entregarse a Dios. Es un peso inevitable que todos, de un modo o de otro, hemos de llevar sobre los hombros. Camilo de Lelis, antes de convertirse, era un jugador empedernido. Todos ellos se hicieron santos pese a que comenzaron teniendo muchos defectos, luego eso no debe retraernos, sea cual sea nuestro pasado o nuestro presente.

Todo eso puede haber debilitado nuestra alma. No queremos complicarnos la vida. Da un poco de miedo, es verdad. Y el Papa quiere deciros: Quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada -absolutamente nada- de lo que hace la vida libre, bella y grande. Siempre se ha dicho que los tiempos de crisis del celibato coinciden con tiempos de crisis del matrimonio. Como sacerdote, me di cuenta muy pronto de esto.

Quien acude al matrimonio buscando en el otro una persona que le quiera y le comprenda y le cuide, en vez de buscando querer, comprender y cuidar a la otra persona, comete un grave error. Eso es un misterio. Tuvo hambre no solo de pan sino del amor comprensivo de ser amado, de ser conocido, de ser alguien para alguien.

Estaba desnudo, pero no solo por la falta de ropa sino por la falta de dignidad y de respeto, por las injusticias cometidas contra los pobres, a quienes se desprecia simplemente por ser pobres. Hemos de irradiar esa presencia que tenemos en nuestro interior con la manera de dirigirnos a ese hombre con amor y respeto. Ese tipo de pobres los hay en Londres, Madrid y Roma.

Entre los ricos suele haber personas espiritualmente muy pobres. Hubo santos que vendieron todos sus bienes y los entregaron a los pobres. El desprendimiento es libertad. Piensan que lo que les ha tocado es el logro de su propia vida, pero eso es algo que nunca puede venir de fuera. No son sus fuertes alas, sino la ligereza de su cuerpo, el vaciamiento de toda carga superflua y lastrante, lo que imprime agilidad, soltura, versatilidad y sutileza a sus evoluciones en el aire.

Es impresionante el relato que hace San Pablo sobre los padecimientos que tuvo que sufrir al anunciar el Evangelio: Esas palabras se han ido cumpliendo a lo largo de los siglos.

No siempre han sido tribunales de justicia formalmente constituidos, sino a veces tribunales menos formales pero con no menos capacidad de juzgar y condenar.

La fidelidad a Cristo se ha pagado muchas veces con la vida, con la deshonra, con el destierro. Y fueron tantas, que exclamaba al final de su vida: Por eso, las dificultades principales muchas veces no han venido de los enemigos de la Iglesia o de la fe cristiana. La historia de la Iglesia muestra que no ha habido santo libre del doloroso zarpazo de la calumnia. Los ataques han venido en otras ocasiones de los propios hermanos en la entrega a Dios.

El fundador andaba encorvado y tambaleante, pero con el rostro tranquilo. Pero siempre procede de un modo bastante parecido: Aquellas semanas de servicio laboral han permanecido en mi memoria como un recuerdo opresivo.

Hay quien piensa que puede ser una muestra de que ahora son menos necesarias, y que la vida actual ha evolucionado y no precisa ya tanto de ellas. Pero es una zapatilla rusa junto al gozo de tener -si se cree- a Dios entre los dedos o el ver brillar a unos ojos humanos cuando se alejan, pacificados, de un confesonario. Lo tomaron por loco. Por la noche, va por las calles pidiendo limosnas para sus pobres.

A lo largo de la historia, han sido muchas las aventuras de santidad que han sido consideradas por la gente de su tiempo como locuras, iluminaciones, comeduras de coco o ingenuidades agudas.

Ya no es muy habitual, gracias a Dios, pero tampoco ha dejado de suceder del todo. Es cierto que existen, y algunas son realmente muy destructivas, y es preciso actuar contra ellas de forma honesta, legal y contundente. Tanto el argumento como el modo de trabajar es bastante antiguo. Para muchos, es una locura frente al modo en que ellos se plantean la vida. Y lo mismo puede decirse de San Juan Bosco, o de toda una multitud de santos, conocidos o desconocidos, a la largo de la historia.

Debes tratar de hacer siempre que abandone la gente, la ropa o los libros que le gustan de verdad, y que los sustituya por la gente "popular", la ropa que "se lleva" o los libros que "se leen". Pero eso no quita que haya algunos que lo vean como malograr o desaprovechar una vida. Su padre, que gozaba oyendo sus discursos de abogado, ahora no quiere ir a escuchar sus sencillos sermones de sacerdote.

Bastaban pocos pasos para salir unos de las angustias, renegar de Cristo y recuperar en las termas esa vida que se estaba yendo de sus cuerpos minuto a minuto. Su testimonio de coherencia cristiana hasta el martirio explica que su fama haya crecido incesantemente con el paso de los siglos. Sin embargo, cuando pretendemos organizar el mundo adoptando o juzgando el papel de Dios, el resultado es que hacemos entonces un mundo peor.

El mundo se salva por el Crucificado y no por los crucificadores. El mundo es redimido por la paciencia de Dios y destruido por la impaciencia de los hombres. El testimonio de los santos ha tenido un gran peso a lo largo de la historia. Apenas aparecen momentos de facilidad.

Karol es terriblemente pobre. Aun siendo duro, aquello va marchando. En aquellas conversaciones, Karol va comentando el resultado de sus esfuerzos personales por mejorar en los puntos que se tratan en las reuniones.

A medida que la amistad entre ambos va creciendo, pasean con frecuencia, se visitan en sus respectivos domicilios y pasan largos ratos leyendo y hablando. Sin embargo, Karol se mantiene firme y al mes siguiente comienza sus estudios sacerdotales. Las clases son individuales y se dan en lugares secretos.

La vida externa de Karol apenas cambia: El 29 de febrero de , cuando un cierto optimismo se extiende en Polonia porque parece acercarse el final de la guerra, Karol sufre un grave accidente al volver del trabajo.

Con el final de la guerra, el seminario deja de ser secreto. Tackling the issues the mainstream ignores , RT. Accessed March 29, Consultado el 10 de diciembre de Consultado el 31 de diciembre de New Europe, Old Problems No. Archivado desde el original el 2 de noviembre de Consultado el 30 de enero de Consultado el 19 de enero de Consultado el 12 de abril de Consultado el 25 de septiembre de Consultado el 14 de febrero de Consultado el 20 de agosto de Actualidad RT, 23 de abril de Consultado el 26 de septiembre de Retrieved on December 7, Audience , Russia Briefing News, June 7, Consultado el 14 de agosto de The New York Times.

Consultado el 18 de julio de Media mogul Lebedev talks press regulations, freedom of speech. Consultado el 15 de abril de Consultado el 9 de julio de Drezner 13 de marzo de Consultado el 15 de noviembre de Vistas Leer Editar Ver historial.

COMENTARIOS

Share this:

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.